martes, 5 de octubre de 2010

Envasado de mermeladas

El envasado y cierre de los frascos son muy importantes a la hora de conservar nuestras mermeladas.
Podemos utilizar frascos de conservas anteriores, que tengan tapa metálica.
Los envases pequeños tienen dos ventajas. La primera es gustativa, ya que nos permite cambiar con mas frecuencia de tipo de mermelada. La segunda ventaja es técnica, el enfriamiento de los frascos es más rápido, lo que permite una conservación más prolongada.

El envasado debe hacerse con la mermelada muy caliente, ya que el calor destruye los gérmenes. Los botes a utilizar deben estar muy limpios, preferiblemente esterilizados en agua hirviendo. Una vez lleno el envase con la mermelada, debemos cerrarlo herméticamente y darle la vuelta para que se haga el vacío. La presión ejercida elimina el aire contenido en el envase y de esta manera se asegura una óptima conservación de la mermelada.

Esterilización de los botes - Imagen de chocolatisimo.es
Otra forma de hacer el vacío a las mermeladas es meter los botes llenos y bien cerrados en una olla, cubriéndolos de agua y poniendo la olla al fuego. Pondremos a cocer los botes unos 20-30 minutos. Dejaremos que enfríen totalmente antes de sacar los envases de la olla.

Si disponemos de tiempo, recortaremos unos cuadrados de tela estampada con tijeras dentadas (de doble diámetro que las tapas), cubriremos los envases con las telas y sujetaremos con una cinta o cuerda. Etiquetaremos los envases con la fecha de envasado y el tipo de mermelada.


Fuente: "Conservas y mermeladas" de ediciones susaeta.

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