martes, 12 de octubre de 2010

Sopeao (plato típico veraniego de Tolox)

Sé que ya no apetecen estos platos fríos, que ya han llegado las lluvías y ha refrescado, pero tengo que publicarlo antes de que olvide cómo lo preparó mi madre este verano.

Éste es un plato que ya nadie suele preparar,  pero que llenó los estómagos de nuestros antepasados campesinos y ganaderos. Podían prepararlo y comerlo en mitad de la campiña, con pocos ingredientes y les refrescaba de las largas horas de trabajo a pleno sol. Como la mayoría de las comidas de esos tiempos, el sopeao también se hacía en un lebrillo, el cuál se servía en el centro de los comensales (no necesariamente sobre una mesa) y todos comían de la misma fuente, con o sin cuchara metálica (podían hacer cucharas con el pico de corteza del pan, la cuál se comían al finalizar el almuerzo).
De esta receta sale el primer plato y la bebida, y al final explico cómo conseguían hasta un segundo plato!

En mi casa nos acordamos del sopeao siempre que mis primas catalanas se lo piden a mi madre cuando vienen de vacaciones al pueblo, por lo que aún seguimos comiendo este plato al menos una vez al año. Tengo que decir que está buenísimo, pero el sabor será mas espectacular si las verduras son recogidas maduras de la huerta ecológica.
Espero que mi publicación de la receta anime a mas personas a prepararlo y degustarlo, y ayude a que este plato no se pierda del todo en el olvido.



No pondré cantidades exactas de los ingredientes puesto que varían según gustos, pero podéis ver las cantidades aproximadas que usamos para 4 personas en las fotografías.
Ingredientes:
Ajos
Sal
Pimientos verdes (de freir)
Tomates
Agua bien fría
Vinagre
Pan del día anterior o de varios días
Cebolla
Pepino
Aceite de oliva


Preparación:
En un lebrillo machacar los dientes de ajo con la sal, añadir los pimientos troceados y seguir machacando.


Agregar el tomate y machacar igualmente, dejando los trozos no muy pequeños.
Ahora añadir el agua bien fría (un litro y medio aproximadamente) y bastante vinagre.



Echamos el pan en trozos sobre el lebrillo  y asentamos con una cuchara para que se empape todo el pan (nosotros tuvimos que cambiar del lebrillo a otra fuente mas grande para que cupiese todo). Dejamos reposar un buen rato.

Después del reposo picamos el pepino y la cebolla sobre la fuente. Sólo usamos medio pepino del que se ve en la primera foto.



Con la ayuda de una tapadera un poco mas pequeña que el lebrillo vamos vaciando el caldo en una jarra, apretando bien el pan y las verduras para que queden bien escurridas (de este paso no hay foto porque me faltaban manos).

Una vez escurrido todo el caldo, regamos el contenido del lebrillo con abundante aceite de oliva.
Ya tenemos preparado el almuerzo y la bebida con el mismo trabajo!

Cuando quedaba poco contenido en el lebrillo, se solía añadir atún, huevo duro y mas aceite, lo machacaban todo junto y ya tenían listo el segundo plato. No me digáis que este plato no es apto para los tiempos de crisis que corren, eh?


Voy a presentar esta receta al concurso gastronómico de Apicius, cuyos patrocinadores son
San Ignacio, La Cocina de Plágaro, Taller de las tradiciones, Oh!Menaje, Servisem Gastronomía, Cofradia del Cocido Vitoriano.









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