lunes, 5 de noviembre de 2012

Rosco de calabaza y piñones


Hoy toca una receta dulce con la tradicional calabaza de esta época del año, que por muy de otoño que sea, a mí siempre me recuerda al verano, que es cuando hay que estar regándolas y viéndolas crecer.

Este bizcocho no sabe para nada a calabaza, quienes lo probaron no acertaron que la contenía, es de sabor suave y jugoso, y le van de maravilla los piñones que nos vamos encontrando en cada bocado.
Lo bueno de esta receta es que no hay que cocinar la calabaza, sólo rallarla, por lo que ahorraremos tiempo.



Ingredientes:
150gr. de mantequilla
300gr. de pulpa de calabaza cruda
4 huevos
200gr. de azúcar
1 sobrecito de azúcar avainillado (o 1 cucharadita)
una pizca de sal
300gr. de harina de repostería (floja)
1 cucharadita de levadura en polvo de repostería
100gr. de piñones
azúcar glass para decorar

Preparación:
Derretimos la mantequilla unos segundos al microondas y la dejamos enfriar. Precalentamos el horno a 180ºC. Rallamos la calabaza lo mas fina que podamos.


Batir los huevos con el azúcar, la sal y el azúcar avainillado hasta que se consiga una mezcla blanquecina y cremosa. Incorporar la mantequilla fría y batir hasta que aumente el volumen de la mezcla.
Tamizar la harina con la levadura e incorporarla poco a poco a la mezcla con movimientos envolventes.
Añadir la calabaza y los piñones.



Verter la masa en un molde de rosco encamisado (mantequilla y harina, o spray desmoldante) y hornear de 45 a 60 minutos, hasta que al pincharlo con una aguja, ésta salga limpia, sin masa adherida.



Dejarlo reposar en el molde unos minutos y desmoldarlo. Cuando esté frío, servirlo con azúcar glass espolvoreada por encima.
Yo además lo decoré con unas cuantas calabazas de chocolate que tenía.


Notas: Utilicé un molde desmontable de rosco de 26cms., si usáis un molde con otra forma o distinto tamaño, el tiempo de horneado variará, por lo que deberéis ir vigilandolo a partir de los 30 minutos de cocción.

Aquí os dejo unas imágenes de las calabazas que ha ido cuidando mi madre todo el verano, trabajo que realiza simplemente por el hecho de no perder las semillas, ya que dice que las calabazas que venden en los supermercados no son las comestibles, que esas las llamaban cocos o coquitos  y son las que usaban antes para alimentar a los cerdos. Creo que se equivoca, pero nunca podré reñirle que quiera conservar las semillas de las calabazas que siempre ha conocido en el pueblo, al menos podemos estar seguras que no son semillas modificadas genéticamente.





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